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Paco Castilla en el comercio que abrió en 1958 y que aún mantiene abierto. g. c.
Paco Castilla Pardo, homenajeado por ser emblema del comercio

Paco Castilla Pardo, homenajeado por ser emblema del comercio

Recibió el disco de Teodosio en el inicio de la Feria del Comercio a sus 87 años

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Lunes, 7 de agosto 2023, 18:36

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Estudió contabilidad y cuando iba a emplearse en un banco, un amigo de su padre le animó a meterse en un comercio. Teniendo en cuenta que Francisco Castilla Pardo ya venía de una familia de personas relacionadas con el comercio, «mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo», aquella propuesta resultó ser una sentencia.

Ahora, a sus 87 años, y con su primer comercio, Modas Pardo, aún activo, cuenta esta anécdota con cariño. Igual que recuerda que comenzó a trabajar como dependiente en un comercio a los 15 años recién cumplidos. O que en 1958, a los 21 años, abrió su primer comercio.

Era ese Modas Pardo que abrió junto a su mujer, Amparo, cogiendo dos habitaciones de su vivienda. Ese pequeño negocio, dedicado en un principio casi todo a las telas, se fue ampliando con los años tanto en superficie como en producto, «un comercio para todo, teníamos cortinas, mantas, trajes de camilla, era un comercio polifacético».

No fue hasta unos años después cuando se dedicó a la ropa ya confeccionada, un negocio en auge del que Almendralejo no fue ajeno. Aprovechando ese tirón de la confección, años después compró un local en la calle Moreno Nieto, algo más céntrico, pero muy cercano a su casa. En él abrió la rompedora tienda Desireé, «hice un comercio con una silueta muy moderna copiado de un estilo que había en Italia», llevando la última moda que se hacía en Barcelona y, sobre todo, Madrid, «diez días después la teníamos en Almendralejo».

Y después llegó Chambra en un local adquirido por Paco Castilla enfrente de Desireé, dedicado a la moda de caballero.

Lo último fue trasladar la librería y la administración de lotería a la calle Reina Victoria, logrando la licencia que su madre había disfrutado durante décadas en el parque de Espronceda, donde también vendía la prensa. Esa misma prensa que ahora se vende en la librería anexa que montó.

De esta forma, Paco logró montar un negocio del comercio para cada uno de sus tres hijos, el cuarto, Mauro, es informático en Madrid, «y cuando viene, también nos ayuda». Un «grupo de empresas» del comercio en el corazón de Tierra de Barros que fue pasando a Leonor, Paco y Enrique, hoy conocidos empresarios de Almendralejo. Todos ellos estuvieron en el homenaje que le han dedicado sus compañeros en la Feria del Comercio.

Aunque está más que jubilado, va cada día a cada una de las que fueron sus tiendas a saludar a sus hijos y también al banco, le gusta seguir llevando las cuentas del comercio que aún mantiene, ahora fundalmentalmente para los arreglos de las prendas que sus hijos y con prendas de otras temporadas, «a precios muy baratos».

Cofundador de la peña del Atlético de Madrid y aficionado a la caza, Paco está orgulloso no sólo de lo logrado, sino porque sus hijos hayan seguido la estela familiar.

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