Pilar Fernández junto al último cuadro que está pintando. / g. c.

Pilar Fernández: «Venía de estar en mi casa, y allí, en París, con pintores y fotógrafos y encima vendo un cuadro»

En dos años ha pintado casi 30 cuadros y escrito, diseñado e ilustrado cinco cuentos infantiles.

Gloria Casares
GLORIA CASARES

Pilar Fernández pinta desde siempre, desde que tiene uso de razón. Recuerda que ella se dedicaba a las tareas que le mandaban en el colegio y tuvieran que ver con la creatividad y el arte, a las propias y a las de su hermana gemela, que a cambio se encargaba de las tareas de matemáticas.

Sin embargo, su afición por la pintura quedó en su segundo plano al casarse y con la crianza de sus dos hijos. A pesar de ello siguió pintando y tiene en su haber premios como el 'Manuel Antolín', de ámbito nacional.

Curiosamente la pandemia también supuso para ella un punto de inflexión, pero en este caso para bien. Fue entonces cuando retomó de forma intensa su afición a los pinceles y se puso a dedicarle horas en el estudio que tiene en su casa. El confinamiento marcó su regreso al mundo del arte.

Pero lo curioso es que en apenas dos años ha pintado unos treinta cuadros, ha vendido sus primeros cuadros, ha expuesto en una galería de París y tiene ya proyectadas otras exposiciones conjuntas en distintos puntos de España. Y su capacidad creativa no sólo está volcada con la pintura. En este tiempo ha escrito y diseñado los dibujos de cinco cuentos para niños, para cuya edición ya se han interesado varias editoriales y asociaciones.

Gran parte de ese cambio se debe también a una casualidad, cuando una abogada almendralejense, reconvertida en comisaria de arte, vio uno de sus cuadros preparados para enmarcar en la empresa familiar.

-Casi por azar.

-Pues sí. A Margarita (Asuar) le gustó mucho y me dijo que le enseñara todos mis cuadros. Y me preguntó, ¿qué hacen estos cuadros aquí escondidos? Así que me animó a participar en la galería AGA, que gestiona en Monteagudo de las vicarías, y con la que pretende es darle visibilidad a artistas nuevos. Y desde entonces no he parado.

-¿Cómo ha cambiado todo desde entonces?

-No te puedes imaginar. Tomó un cuadro mío para la exposición 'Amarzón 1', que tiene como objetivo construir un mundo más justo. Y luego ya llevé a su galería varios cuadros. La tiene en el pueblo donde nació la mujer de Antonio Machado, en Soria, y allí atesora obras de muchos pintores, que luego lleva a exposiciones por las ciudades. Y ese proyecto está siendo un revulsivo para el pueblo, no sabes la de gente que va allí. Se han abierto cafeterías, restaurantes y se ha rehabilitado el castillo para hacer espectáculos. Pero yo me veo allí pequeña, porque lo único que hago es enredar, aprender y hago mil cosas mal, pero alguna haré bien. Pero nunca he pintado para vender.

-Y ha habido más exposiciones.

-Sí, luego fuimos a Madrid, a exponer en la feria Artist 360º de arte contemporáneo, que es paralela a Arco, y vino la ministra Reyes Maroto a nuestro stand para saludar a Margarita. Y después fuimos a París.

-¿Cuál fue tu experiencia allí?

-Pues imagínate, yo que nunca había estado en París y que venía de estar en mi casa, pues allí con pintores y fotógrafos y encima vendo allí un cuadro pintado por mí. Lo compró un matrimonio que me dijo que desde el primer momento se enamoraron del cuadro.

-¿Qué técnicas usas?

-Pues yo siempre he pintado con óleo sobre madera, aunque ahora también estoy probando cosas nuevas. Pues yo siempre he pintado con óleo sobre madera, aunque ahora también estoy probando cosas nuevas. Lo bueno de mis cuadros es que puedes pisarlos y no se rompen. Me gusta arañarlos, pintar con espátulas, con café, con arena, con lo que sea, porque si quiero sacar un efecto, me da igual con una cosa que con otras. Y ahora por primera vez estoy pintando con acrílicos.

-¿Cuánto tardas en pintar un cuadro?

-Pues ese grande lo he hecho en dos días. Si sé lo que quiero y estoy inspirada, que ya me encargo yo de estarlo, me pongo música y me pongo a pintar. Y qué felicidad. Yo creo que lo que hago ahora es un poco por egoísmo, pero a la vez también lo veo como altruismo, porque toco temas de denuncia social. Me gusta denunciar con mis cuadros y mis cuentos la pobreza.

-¿Tienes muchos cuadros de personas de distintas razas?

-Sí, me llama mucho la atención. La parte de la denuncia social es más colorida y esta última que estoy haciendo es con colores más apagados, más tristones. No sé por qué, me lo estoy preguntando, pero es lo que ahora me mueve. Si te fijas, tienen muy poco color. Pero yo antes lo que pintaba era gente y gente y ahora, no. Pero no sé por qué. Me llama mucho la atención la humedad, en todos se ve humedad. Pinto los edificios altos y las personas pequeñas, reflejo ese contraste.

- ¿Aparte de pintar cuadros, tiene otros proyectos artísticos?

-Sí, descubrí el diseño gráfico trabajando en Rotylux y aprendí un montón. Y tengo ya varios cuentos escritos y editados. Precisamente en la próxima exposición que voy a estar en el Museo del Ferrocarril de Madrid con mis cuadros, también voy a llevar mi cuento 'El tren de mi tierra' y que es una crítica a la situación en la que está el tren no sólo en Extremadura, también en otras partes de España.

Ahora estoy trabajando en el 'El anticuento', que me encanta. En él estoy contando todo lo contrario que estoy pintando.