A sus 45 años, Sonia reconoce haber cumplido su sueño al poder haber podido ejercer como trabajadora social y haber escrito ya dos libros, el último lanzado recientemente
Sonia nació con parálisis cerebral, pero esa discapacidad no ha sido impedimento para que pudiera estudiar una carrera, ejercer de ello y escribir dos libros. Sin embargo, lamenta que siga habiendo prejuicios hacia la discapacidad y, sobre todo, pide a las autoridades medidas para la normalización de sus vidas.
–Has publicado recientemente tu segundo libro de cuentos, ¿qué supone para ti escribir?
-Escribir para mí supone romper cadenas. Me siento libre, yo misma. Para mí escribir es la forma que tengo de expresar todo aquello que se me pasa por la cabeza.
- ¿Cuánto tiempo le dedicas a la escritura? ¿Más o menos que la lectura?
-He de confesar que debería leer más. Normalmente suelo escribir un poco más que leer. Aun así, la lectura es una de mis mayores aficiones.
-Háblame de la temática que sueles utilizar en lo que escribes.
-Pues los dos primeros libros que he escrito son de temática infantil, las aventuras de un grupo de niños en el mundo del cuento. No obstante, me gustaría también empezar a escribir relatos e historias juveniles, o para personas mayores.
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-Te vemos muchas veces en la calle, ¿te gusta la vida social, participas en las actividades?
-Hace poco alguien me dijo que hay que estar en todos sitios y participar, ya que nadie sabe lo que te puedes encontrar, y esa persona tiene razón. Es cierto que callejeo mucho. Para mí participar en la vida social o simplemente dar un paseo o sentarme en un banco a ver el ir y venir de la vida, el día a día, supone, aparte de estar integrada en la sociedad, aprender, estar en contacto con los demás, conocimiento…
-¿Cómo ves la cultura en Almendralejo, ¿crees que deberían organizarse más cosas?
-Nunca es suficiente cuando se habla de cultura. Últimamente se han hecho muchos actos, sobre todo con motivo de las fiestas navideñas. También tenemos en Almendralejo asociaciones como Ventana Literaria en la que participo y la cual está muy implicada en el fomento de la cultura en la ciudad.
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-Estudiaste Trabajo Social, ¿lo estás ejerciendo, te gustaría hacerlo?
-Actualmente estoy en desempleo, pero gracias a Dios puedo sentirme afortunada pues en su día logré ejercer como trabajadora social y creo que poder desarrollarte en el campo que tú elegiste estudiar es toda una fortuna… ¡Por supuesto que me gustaría volver a ejercer!
-¿Cuáles son las mayores dificultades que te has encontrado en tu vida debido a tu discapacidad? ¿De verdad crees que ya hay normalización o aún falta mucho?
-Bueno creo que mi mayor dificultad siempre ha sido el demostrar que pese a tener una discapacidad severa una persona puede desarrollarse y ser exactamente igual que los demás. Afortunadamente, la sociedad avanza y cada vez se va normalizando e integrando más a las personas con discapacidad. Pero no hay que bajar la guardia y seguir trabajando.
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-Da la sensación de que en ese sentido las instituciones van más deprisa que la sociedad, lo digo por la integración laboral en las empresas privadas.
-Puede que en este sentido, aunque existen numerosas bonificaciones y ayudas económicas por parte de las instituciones hacia las empresas a la hora de contratar a personas con discapacidad, también se debería tratar de eliminar esas barreras invisibles, que tal vez son las que más daño hacen, el pensar que el hecho de contratar a una persona con discapacidad significa que el ritmo de trabajo puede verse obstaculizado cuando, por el contrario, la persona con discapacidad pone toda su ilusión, empeño y esfuerzo realizando el trabajo exactamente igual que los demás.
-Y las personas, ¿crees que hay normalización en las relaciones sociales? ¿Hay prejuicios?
-Creo que las redes sociales son un reflejo de la realidad. Hay personas que normalizan, otras que son escépticas y otras que a veces escudadas en seudónimos pueden llegar a ser muy crueles
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-Háblame de Almendralejo, qué opinas de la ciudad y qué mejorarías.
-¡Que puedo decir de un pueblo al que amo! Ahora que con mi triciclo o mi andador lo trasteo más, disfruto de sus lugares y de mi gente. Si se pudiera pedir una mejora y siendo un poco egoísta espero que el día de mañana nuestro pueblo tenga un buen carril bici y si puede ser… un bus urbano adaptado a personas con movilidad reducida…
-Por último, ¿qué le pides al nuevo año?
-Salud, siempre.
-¿Cómo has vivido la pandemia y cómo te ha afectado?
-Recuerdo que el viernes antes de que se decretara el estado de alarma di una vuelta con mi triciclo por algunas calles céntricas del pueblo y era impresionante la sensación de incertidumbre que me recorría al ver todo cerrado, solitario y triste sin saber a ciencia cierta porqué pasaba todo eso. Luego vino el miedo. Poco a poco nos fuimos adaptando y los balcones se convirtieron en una manera de socializar. Somos seres resilientes y acabamos adaptándonos a las diferentes situaciones que nos plantea la vida. Para mí las restricciones no han supuesto un gran esfuerzo. Algo que no entiendo es por qué hay que llevar mascarilla si vas solo dando un paseo.
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-¿Crees que se ha aprendido algo?
-Bajo mi punto de vista creo que todo aquello que pasó y que en su momento supuso una manera de cambiar, de ser empáticos, de hoy por ti y mañana por mí se ha ido un poco al traste.
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