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Toni Calvo junto a un cuadro regalado a la asociación por Felix Copín. g. c.
«Algunas pensarán que esto está pasado de moda, pero nosotras creemos que las redes de las mujeres se tiñen de esa forma»

«Algunas pensarán que esto está pasado de moda, pero nosotras creemos que las redes de las mujeres se tiñen de esa forma»

La presidenta de la Asociación de Amas de Casa, Toni Calvo, reivindica el papel que ha tenido este colectivo en la mejora de servicios en la ciudad

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Lunes, 21 de marzo 2022, 10:31

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No fue una de las once socias fundadoras de la Asociación de Amas de Casa Nuestra Señora de la Piedad, pero sí es una de las más longevas que resiste en estos momentos y después de un tramo de más de 41 años, que, confiesa, «no me he dado cuenta, a pesar de los años que han pasado».

Cuando echa la vista atrás en esos inicios, lo que ve lo resume en una frase «la vida ha cambiado mucho, cosas que ahora son normales, antes no lo eran». Y fruto de ese cambio de mentalidad, hace poco llevó a la asamblea la posibilidad de dejar a un lado el nombre de 'amas de casa', pero fue rechazada su propuesta, «el hábito no hace al monje», sentencia.

-Ahora se celebra el día de la Mujer y mirando lo que han hecho en estos años, ¿cree que eráis el primer colectivo feminista de Almendralejo?

-Nosotros teníamos un grupo de muchas mujeres que nos unían los mismos intereses, pero se puede decir que no era políticamente correcto porque era una mezcla de todo. Pero yo recuerdo aquello como unos tiempos maravillosos, porque todas aprendimos de todas. Había más cosas que nos unían que las que nos separaban, porque las mujeres tenemos muchas cosas en común. Y antes de que el Ayuntamiento empezara a hacer cosas el 8 de marzo, empezamos a decir nosotros que queríamos presencia y que había que cambiar las cosas. En aquel momento quizás la palabra feminista te venía de largo, pero después fuimos aprendiendo que el feminismo no es lo que muchas veces se está vendiendo, es buscar unos derechos para unas mujeres que, nos guste o nos nos guste, hemos estado apartadas de la historia. Y tenemos los mismos derechos.

-¿Se considera reivindicativa?

-Yo creo que sí, porque lo llevamos en los genes, de una forma o de otra. Lo primero que empezamos a reivindicar como asociación fue el tema de la salud, porque entonces no existía el ambulatorio, sólo la Casa de Socorro. Fuimos con una mujer a curar a su hijo a que le dieran unos puntos y nos dimos cuenta de que faltaba lo más elemental, que era la aguja para coser, que ahora parece impropio. En ese momento la sanidad fue nuestro caballo de batalla. Después tuvimos otra batalla grandísima que fue cuando hubo una subida grandísima de la contribución del IBI y salimos a la calle y nos manifestamos. Pusimos nuestro granito de arena con la construcción del hospital, porque fuimos moviendo a la gente con el boca a oído e implicando a muchas familias, tuvimos un papel muy activo. Y también con la ermita de San Marcos, recogimos 6.000 firmas para que en los aledaños de San Marcos no se pudiera construir, para que aquello quedara para el pueblo.

Ha habido muchísimas cosas que hemos hecho. Hoy es verdad que hay otras inquietudes y otras personas y piensan que no estamos, pero estamos. Nosotros hemos ido avanzando con el tiempo.

-¿Cuál es el éxito de que sigan inscribiéndose gente nueva a la asociación?

-Pues no sé, quizás porque siempre hemos buscado y pregonado son cosas normales, sencillas. Hemos intentado llevar a la gente de otra forma, hemos tenido talleres de todo tipo, pero siempre en los que predominara más el corazón que la razón. Sabíamos que el pasar un ratito aquí, el charlar, comentar muchas cosas y expresar cómo te sientes y saber que tienes un sitio donde te puedes encontrar con unas compañeras y puedas hablar, es muy positivo. Algunas pensarán que esto está pasado de moda, pero nosotras creemos que las redes de las mujeres se tiñen de esa forma. Y hemos creído que el feminismo nos enriquece, porque hay mucho feminismo hoy en día de cartón y de exhibicionismo.

-¿A nivel personal qué le ha aportado la asociación?

-Pues muchas cosas. He pasado por cosas muy duras en mi vida, he perdido a dos hermanos en su juventud. Fueron momentos muy duros y mis compañeras estuvieron conmigo ahí, si no yo no hubiera salido. Y hace siete años perdí a mi compañero de camino, que era mi marido, que lo era todo para mí. Fue un palo grandísimo y si no hubiera sido por la asociación, difícilmente lo hubiera superado.

-Ha intentado dejar la presidencia, pero no la dejan.

-Sí, lo he dicho muchas veces, que ya me voy, pero luego, como dice el dicho popular, me parezco a los borrachos, que me voy encontrando a todas las tabernas a mi lado y voy entrando. Y la verdad es que con la pandemia he cogido fuerzas y hemos seguido ahí.

-Mirando a atrás, no todo ha sido bonito, ha recibido también muchas críticas.

-Madre mía que si he recibido críticas, a mí me han dado por todos sitios. Lo primero es que, según decían, he estado con todos los partidos políticos, con unos y después con otros. Pero siempre he dicho que somos una asociación que estamos puras de contaminación política, que es muy difícil. Hemos tenido una relación excelente con todos los alcaldes, con unos nuestras reivindicaciones se han escuchado más y con otros, menos, pero siempre ha habido un respeto mutuo. Siempre tengo algo bueno en mi corazón de todas las personas que he conocido, en este caso de lo que han sido nuestros mandatarios.

Llegamos cuando se votó la Constitución y hay ese cambio político tan grande y poderte mantener firme tantos años. Y esta puerta está siempre bien abierta para todo el mundo y siempre hemos sido respetuosos. Este año, por ejemplo, hemos invitado a todos los alcaldes vivos de Almendralejo.

-¿Cómo ves el movimiento asociativo ahora?

-Es verdad que la vida ha cambiado mucho, pero nosotras también hemos estado trabajando durante muchos años y hemos cuidado a nuestros mayores, pero ahora estamos viendo otras cosas. Nuestras casas eran pequeñas pero nuestros mayores eran parte de nuestras vidas. Es lo que yo noto hoy, que en muchas cosas hemos avanzado, pero otras cosas la hemos perdido.

Es verdad que muchas veces las críticas te desmoralizan, aunque ya con el tiempo te resbalan. Pero el Quijote sigue existiendo y en esta casa somos 'Quijotas', porque somos mujeres, y creo que el asociacionismo es una cosa que es hacer un buen a la sociedad. Hoy tenemos la oportunidad de decir, de reivindicar. Lo que no me gusta es que las redes sociales nos están agobiando. Yo colaboro desde hace muchos años con un medio de comunicación y opino con mi nombre y con mi cargo, pero no hay derecho a que yo tenga que recibir los mensajes que recibo y sin saber quién te los manda. Son cobardes.

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