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Pedro Cruz rodeado de un grupo de bailarines jóvenes. g. c.
Pedro Cruz: «Hay que bailar para disfrutar, para llenar tu vida y esos rincones»

Pedro Cruz: «Hay que bailar para disfrutar, para llenar tu vida y esos rincones»

Este otoño ha cumplido 40 años en los escenarios y lo ha celebrado con un festival en el teatro Carolina Coronado y con su última actuación

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Martes, 29 de noviembre 2022, 20:40

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Fue el primer bailarín español becado por la Royal Academy of Dance de Londres, así fue cómo el extremeño Pedro Cruz comenzó a hacerse un nombre en el mundo de la danza clásica. Este logro lo consiguió en los años 80, después de haber dado el salto hasta Madrid después de formar parte de la Escuela de Ballet de Badajoz, su ciudad natal.

Hoy sus dos escuelas, la de Almendralejo y la de Montijo, tienen casi 400 alumnos de todas las edades, desde niños hasta personas de más de cincuenta. En ellas imparte todo tipo de disciplinas, desde danza clásica o neoclásica hasta bailes modernos. Y el número de alumnos no deja de crecer.

Este otoño ha cumplido 40 años en los escenarios y lo ha celebrado con un festival de danza en el teatro Carolina Coronado y con su última actuación sobre la tablas.

-¿Cómo empezó en la danza clásica?

Empecé de manera casi accidental, porque bailaba en un grupo folclórico y las directoras por aquella época fueron a buscar a chicos para hacer una danza húngara y luego me propusieron quedarme. Y a partir de ahí empezó todo mi periplo de bailarín clásico para lo bueno y para lo malo por la parte dura del principio.

¿Fue difícil escoger ballet clásico en aquella época?

-Bueno, mucho tabú, mucha presión social, presión familiar, y sobre todo cuando decides hacerlo de manera profesional para que el ballet sea tu vida. Incluso había gente a la que no permitían salir conmigo porque yo iba a ser artista y encima bailarín clásico.

-¿Qué encontraste en el ballet clásico?

-Yo sabía que mi vida tenía que estar de alguna manera ligada al arte. Iba a estudiar Bellas Artes por pintura, pero al cruzarse la danza, vi otra manera de expresar. Además, siendo medianamente inteligente, veías que había pocos chicos, con lo cual podía tener un sitio y así fue.

En el año 1981 me fui mediante audición al Ballet Nacional, estuve allí una temporada hasta que cerró la compañía y llegó Maya Plisétskaya y en ese viaje de vuelta me dicen que hay un sitio para trabajar en Almendralejo, que si quería probar. Y dije que sí siempre que no me quitara mucho tiempo a mi faceta de bailarín profesional. Y desde entonces.

-¿Llegó a Almendralejo como profesor de ballet?

-Tuve una entrevista con Matilde Elías y Antonia Cascón, que querían abrir la Escuela de Ballet. Empezamos primero en la calle Ricardo Romero, luego pasamos a un piso de la calle Carolina Coronado, de ahí a la calle Cometa y de ahí pasamos, con mucho apoyo, al último piso del teatro Carolina Coronado, a una sala diáfana que hay. Allí estuvimos varios años, pero con la obra de remodelación tuvimos que salir de ahí y ya monté esta escuela en este local.

-¿Cuando echa la vista atrás, está satisfecho?

-Sí, porque se me ha ido reconociendo y he recibido una medalla de oro a la difusión de la cultura y reconocimientos como el de hijo adoptivo de Montijo, porque dirijo aquella escuela desde hace 19 años. He pisado escenarios maravillosos, he conocido a gente estupenda, muy humilde y muy grande. Y no tengo la capacidad nunca de quedarme con lo malo, solo de lo bueno.

-¿Cuál es su mejor recompensa?

-Que acudan los alumnos, porque ven que el trabajo es serio, que el trabajo es importante, que sus niños están felices en la escuela, que están aprendiendo mucho y que se les está dando autoestima, autodisciplina, trabajo en grupo.

-¿Cuál es su próximo proyecto?

-Aún quiero poner en marcha un proyecto que ya se desarrolla en Montijo y que es dar una formación de danza para personas enfermas.

-¿Qué opina ahora de la danza?

-Es muy importante democratizar la danza, que es tan elitista, no tienes que bailar para querer ser el mejor bailarín profesional del mundo, hay que bailar para disfrutar, para llenar tu vida y esos rincones.

-¿Ha seguido pintando?

-Sí, siempre, tengo mi casa llena de composiciones. Ahora quieren que haga una exposición con mis obras, pero a mí me da vergüenza.

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